25 abril, 2007
University of North Texas
• En naciones centroamericanas y nuestro país existe mayor confianza hacia organizaciones no gubernamentales, que incluso se han convertido en líderes de opinión.
• Costa Rica está por encima de México, con .48, y atrás de la nación mexicana está Nicaragua
En cuanto a nivel de confianza de la población hacia sus sistemas políticos, México está muy por debajo, ya que en una escala de 0 a 1, la nación reporta el punto 43 en promedio, es decir, la gran mayoría de sus habitantes -103.3 millones de mexicanos- no creen en las instituciones dependientes de los gobiernos, comentó el investigador y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad del Norte de Texas, John Booth. En el marco del Seminario Permanente “Partidos Políticos y Sistemas Electorales” que imparte la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la UAEM con el Instituto Electoral del Estado de México, el especialista dio a conocer algunos de los resultados obtenidos en su investigación desarrollada en países de Centro América y México, en los cuales refiere que la población no demuestra síntomas de confianza en sus gobiernos.
Durante su conferencia “Capital social y sus efectos políticos en Latinoamérica: una elaboración de la tesis de Putnam”, el investigador de la Universidad del Norte de Texas –institución que mantiene relaciones académicas con la Universidad Autónoma del Estado de México-, aseguró que la gran mayoría de la población advierte una clara confianza hacia organizaciones no gubernamentales, éstas han adquirido presencia y sobre todo se han posicionado, en algunos casos, como líderes de opinión.
El promedio de niveles de confiabilidad en las instituciones públicas en Centroamérica, es muy bajo, aseguró John Booth en este evento académico.
En este contexto, dijo, ninguna nación alcanza una porcentaje considerable arriba del uno por ciento; Costa Rica está por encima de México y atrás de la nación mexicana está Nicaragua; asunto, que no sucede en países como Brasil o Argentina, donde las población externa su confianza hacia las instituciones gubernamentales. El profesor e investigador sostuvo ante alumnos, profesores, investigadores universitarios, así como representantes del Instituto Electoral del Estado de México, que es relevante promover la confianza, ya que fortalece los procesos democráticos y como consecuencia a las instituciones públicas.
Cortesía de la Dirección General de Comunicación Universitaria
11 abril, 2007
Dr. Darío Salinas Figueredo
Universidad Iberoamericana
“Gobernabilidad democrática en América Latina: Factores, límites y posibilidades”
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El 27 de marzo, en el marco del Seminario Permanente de Partidos Políticos y Sistemas Electorales, se llevó a cabo la conferencia magistral impartida por el Dr. Salinas Figueredo en la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la UAEM. El ponente, profesor-investigador de la Universidad Iberoamericana y miembro del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT, abordó el problema de la gobernabilidad democrática en los procesos políticos actuales de América Latina.
La gobernabilidad en América Latina, como fenómeno de la política, es más una posibilidad que una realidad consumada. Entonces, el análisis tiene que hacerse cargo de la tarea de identificar jerarquizadamente los factores internos y externos que inciden en esa posibilidad. Hizo énfasis en el análisis de la democratización actual en condiciones de desigualdad y las señales de contra-tendencias que hoy se advierten en el contenido “revocatorio” de las prácticas y movilizaciones sociales.
Si la democracia fuese en América Latina sólo un asunto de administración de la política, y sin que tuviera que involucrar en la valoración de sus contenidos los temas no resueltos sobre participación y la persistente vulnerabilidad externa visible en la problemática de inserción en la globalización, seguramente este tema que nos convoca, dijo, tendría visiones resolutivas más simples. Pero los diagnósticos disponibles y las controversias en el campo de las ideas, sugieren derroteros muy diferentes. De allí que la noción de régimen político y política exterior sean asuntos que ciertamente deben distinguirse, pero no pueden separarse a la hora de analizar la gobernabilidad en la perspectiva de la democratización.
Parte importante de su exposición fue conforme a lo que calificó como la “otra transición”. Allí describió el proceso complejo que implicó en América Latina la política de desmontar una organización estado-céntrica desde la década de 1980, para impulsar la transición hacia una organización mercado-céntrica de sociedades abiertas y economías desreguladas. Esta transición, de naturaleza intra-sistémica, abona para la política un campo extremadamente formateado dificultando la generación de respuestas integralmente democráticas. Este es el modelo en el que se dinamizan o al que se enfrentan los esfuerzos y proyectos en favor de una gobernabilidad democrática en América Latina.






















