26 marzo, 2008

Dr. Ciro Murayama

Colaborador de la revista Nexos


"Dinero, Medios y Partidos: la Reforma Electoral de 2007"

Al igual que cualquier ley que entraña errores y problemas no previstos a la hora de aplicarse, la reforma electoral del 2007 en nuestro país “es virtuosa pero difícil de operar” y sólo se podrán ver los primeros resultados en lo local este año y hasta el próximo en el ámbito federal, comentó el Dr. Ciro Murayama en el marco de la conferencia que dictó como parte del Seminario Permanente: Partidos Políticos y Sistemas Electorales que organiza la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de Universidad Autónoma del Estado de México.

El día 25 de marzo bajo la temática “Dinero, medios y partidos: la Reforma Electoral de 2007” el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, hizo un recuento histórico que permitió contextualizar los problemas que enfrentaban los partidos durante la última mitad del siglo XX y la forma en que hubo que legislar tales asuntos para ponerles fin y con ello fortalecer la democracia en México.

El también colaborador de la revista Nexos, resaltó el papel de la reforma de 1996 en materia de fiscalización, sanciones y acceso a los medios de comunicación por parte de los partidos políticos; también reveló algunas fallas que permitieron, entre otras cosas, que en elecciones locales los partidos recibieran más recursos que en las federales o que el dinero recibido en campañas fuera superior al que la ley les permitía, el exceso de gastos en medios durante las precampañas, así como la compra de anuncios con fines eminentemente políticos por parte de terceros. Después de cuatro elecciones federales y dentro de un ambiente en el cual el financiamiento público es cuestionado constantemente por los medios de comunicación y en general por la sociedad, los partidos enfrentan un reto para no convertirse en entidades de interés privado.

El Dr. Ciro describió al financiamiento público como “un instrumento para emparejar las condiciones de la competencia” no para obligar a los partidos a conseguir dinero de donde se pueda, involucrando con ello a la empresa privada y a la delincuencia organizada, por lo que aseguró que la relación entre política y dinero es indisoluble pero regulable.

Finalmente reconoció la reducción de costos en campaña, la regularización de la compra de anuncios en medios de comunicación, la designación de los mensajes por parte del IFE a los partidos según el tiempo oficial, la reducción del financiamiento público y de las aportaciones privadas y la devolución de los bienes adquiridos por un partido a la hora de perder el registro como coordenadas fundamentales que le permitirán al país hacer más equitativas las elecciones, acotar los poderes fácticos, fortalecer la democracia y debilitar al poder económico frente al político.

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